Ahora más que nunca, nuestra capacidad de adaptación, creatividad y estrategia serán determinantes en la superación de esta crisis. Las pymes y autónomos, quienes seguramente sufriremos el mayor impacto económico, podemos aprovechar este escenario complicado y prepararnos para un futuro incierto.

Marcar la diferencia, sea cual sea el sector empresarial, el tamaño de la empresa o su ámbito de extensión, ya era, y si cabe se revelará aún más importante en los próximos meses/años.

En un momento en el que la I+D+i se está demostrando fundamental (¿cómo no haberlo previsto antes?), los autónomos y empresas no podemos dejar pasar la oportunidad de reflexionar sobre el valor de nuestros intangibles, presentes o futuros.

En mayor o menor medida, todas las empresas generan derechos de exclusiva. Lo fundamental es identificarlos, y otorgarles la importancia que merecen. En ello puede radicar el éxito de nuestra empresa. Puede tratarse, por ejemplo, de una patente sobre un nuevo procedimiento o producto, o quizá de una marca que nos diferencie de la competencia, o de un diseño particular.

Las posibilidades son amplias, existen numerosas formas de protección y defensa posterior de nuestras creaciones, y a distintos niveles. Y lo que es más importante en este momento: invirtiendo pocos recursos económicos podemos revalorizar nuestra empresa.

Los derechos de propiedad industrial e intelectual (marcas, diseños industriales, patentes, modelos de utilidad, derechos de autor, etc.) o el know-how y los secretos comerciales, están a nuestro alcance. Sería un error dejarlos, únicamente, en manos de las compañías con grandes recursos para invertir en ellos.

Epicteto decía: “No esperes que el mundo sea como deseas, sino como es realmente”. Si ahora no podemos cambiar algunas de las circunstancias que nos rodean, sí podemos adaptarnos a ellas y ver la oportunidad en beneficio de nuestras empresas.

Ana Palao Bernabeu
Directora del área de propiedad industrial e intelectual y cofundadora de Palao Bernabeu Abogados