En estos últimos años, las fuertes restricciones crediticias, las peregrinaciones interminables de entidad a entidad en el que se ha encontrado más de un empresario, y malas praxis por parte de algunas entidades, han generado una dinámica en la que algunas empresas, tomaron una decisión de no operar con la banca y limitar su actividad a la utilización de los recursos propios que genera.

La acequia crediticia, impulsó la creación de entidades no bancarias que ofrecían alternativas y complementariedades en el sector bancario

Entidades que han ido desarrollando su negocio y que ha día de hoy, incluso, hacen repensar su modelo a las grandes entidades financieras que operan en nuestro país.

Pero de repente la economía ha cambiado su ritmo, empresarios que atienden a mas pedidos y financiación a unas buenas condiciones, debido a la inyección de liquidez de Europa , han impulsado una recuperación que aún ser esperada y deseada, a nuestro entender, tiene algún componente preocupante que deberíamos controlar y vigilar de cerca, se trate de el aumento de la deuda.

Alerta en el aumento de la deuda

Un tejido empresarial formado por mes del 99% de empresas de reducida dimensión, su mercado principalmente es nacional. Si sumamos el hecho de que en todo proceso electoral, como en el que nos encontramos, hay un aumento considerable de licitación pública y que mas del 14% de nuestro tejido empresarial es sector construcción, veremos que hay motivos suficientes para pensar que esta mejora en la economía no será sostenible en el tiempo.

Si la gran mayoría de las empresas de reducida dimensión ha incrementado fuertemente la deuda para poder dar respuesta a la demanda del mercado, en el momento que el mercado disminuya, la empresa deberá gestionar la deuda y desgraciadamente si éste llega a ciertos volúmenes , muy probablemente ni la banca ni las entidades del Fintech podrán refinanciarse lo.

Por este motivo, sin frenar la dinámica económica queremos fijar la atención en la gestión y control de la deuda, diversificando las fuentes de financiación y mantener un buen equilibrio que permita a la empresa romper con la dependencia de una única fuente o de la generación de recursos propios.

¿Y vosotros? ¿Tenéis en previsión la deuda ante los cambios?