Can Soler se fundó en 1969 de la mano de la familia Soler para dar a conocer sus creaciones al público, que las acogió satisfactoriamente. Empezaron con dos heladerías, pero enseguida el obrador se quedó pequeño y tuvieron que abrir uno externo a las tiendas. Hoy en día, Artesans Soler & Can Soler es una empresa familiar que cuenta con un gran equipo de profesionales, que alcanza los 40 trabajadores en plena campaña, y que seleccionan cada día y con cuidado los ingredientes y las mejores materias primas.

Para ofrecer el mejor resultado, siguen una política estricta en relación a la normativa de calidad y hacen una elaboración minuciosa, responsable y artesanal del producto, pensando siempre en la salud y los sentidos de las personas.

Su obrador está situado en la ciudad de Badalona, donde elaboran sus productos de temporada. Por otro lado, también cuentan con una fábrica en Jijona, tierra de almendros y miel, donde se hace su turrón con denominación de origen (DO Jijona), el cual consideran su producto estrella por sus ingredientes naturales y porque está elaborado de manera tradicional, como se ha hecho toda la vida.

Albert Soler es gerente de la marca y recientemente ha ganado el campeonato de España de heladería por la calidad y la innovación de sus productos que elabora diariamente: helados, turrones, granizados, horchatas, etc. Explica su experiencia en el campeonato: “Requiere mucho esfuerzo, tuve que abandonar un poco mis obligaciones diarias para hacer cosas interesantes e innovadoras. La preparación consistió en practicar durante mucho tiempo, con frecuencia hasta la madrugada, para conseguir hacer todas las elaboraciones en un tiempo reducido y que salieran perfectamente”. Cree que dos de sus creaciones –un satinado nuevo en heladería y una nueva manera de hacer envejecer el chocolate– le permitieron ganar muchos puntos en este concurso.

Aprendió desde pequeño el oficio en el negocio de su padre y ya de joven se interesó por los turrones y los helados. Hizo varios cursos, destaca un título universitario en Alicante sobre heladería. También ha hecho pastelería. En su día a día experimenta para ofrecer productos innovadores y modernos: “Innovo por curiosidad, voy intentando cosas nuevas y practico hasta que me sale bien. Mi hermano y yo no hemos dejado de formarnos y hemos crecido como maestros heladeros a medida que crecía la empresa, siguiendo el legado de nuestro padre”.

Por otro lado, dice que los dos valores principales que destacan sus productos por encima de los de la competencia son hacer las cosas bien hechas y cuidar mucho la calidad de los ingredientes. Además, comenta que intentan educar a los clientes para que sepan valorar el producto: “Se tiene que educar el paladar para apreciar las materias primas de calidad y distinguir todos los ingredientes, sus sabores y las diferentes texturas”.

En relación con el crecimiento del negocio familiar, señala que se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos con el paso de los años, pero sin perder su valor artesanal. “Hemos introducido maquinaria industrial y nos hemos actualizado para evolucionar. La transformación digital nos ha permitido conseguir resultados muy buenos en menos tiempo”, añade.

Respecto al futuro, se muestra muy optimista. Está convencido de que Artesanos Soler & Can Soler seguirá creciendo porque disfrutan mucho con lo que hacen. Además, anuncia uno de sus nuevos retos: ir al campeonato del mundo en 2020. También explica que en los próximos meses quiere aprovechar la sinergia con el mundo de la pastelería, ya que abre un abanico muy amplio de oportunidades que quiere descubrir y aprovechar.