Esta es una de las preguntas más reiteradas que me hacen las personas autónomas individuales tanto en las formaciones como en las consultorías individuales. Y es que la persona autónoma que trabaja por su cuenta, que tiene un negocio propio, tiene una incertidumbre en los ingresos a nivel de actividad. Incertidumbre que, si no se gestiona, se traslada a nivel familiar.

En muchas ocasiones la persona autónoma no se asigna un sueldo, sino que retira dinero del negocio a medida que hay disponibilidad. Podemos decir que, en estos casos, el sueldo de la persona autónoma individual es el que queda una vez ha pagado las facturas y las deudas con terceros. Este tipo de planteamiento traspasa la inestabilidad en los ingresos que tiene un negocio de por si a los ingresos familiares.

¿Qué sueldo se puede asignar, pues, la persona autónoma individual?

Pues el que le permita su actividad. Es decir, cuando esta persona ya lleva un tiempo con su negocio, puede calcular cuál es su volumen de ingresos en un año -una media-, y cuál es su volumen de gasto -materiales, seguridad social, gastos de desplazamientos, seguros, mantenimiento de equipos, teléfono, alquiler, amortización de las inversiones… A partir de estos dos elementos puede calcular el beneficio que le genera la actividad.

Cuando sabe qué es lo que le deja de media el negocio, puede asignarse una cantidad mensual como sueldo. La recomendación es que esta cantidad sea inferior al cálculo que le ha salido, de forma que tenga un margen de variabilidad. Periódicamente, a medida que se confirman las previsiones se puede asignar una cantidad complementaria.

Ahora bien, y si la pregunta fuera: ¿qué sueldo se tiene que asignar la persona autónoma individual? En este caso, la respuesta sería: lo que cobraría para el mismo trabajo en una empresa que no fuera la suya. Ante esta respuesta, la persona autónoma individual se puede encontrar en dos casos:

1. La actividad no da para pagar este sueldo. En este caso, es importante recordar que el volumen de gastos que se calculan en el negocio determina los precios de los servicios que se ofrecen. Hay que tener presente que el hecho de contar con un sueldo inferior al de mercado puede implicar la necesidad de fijar unos precios también inferiores a los de mercado y que, en consecuencia, no se obtenga el volumen de ingresos necesario para cobrar el sueldo de mercado, a pesar de que se trabaje a jornada completa. En cambio, si se valora correctamente el sueldo, se puede calcular el volumen de ingresos necesarios para conseguirlo, los precios necesarios a facturar y qué servicios hay que facturar. Se inicia un proceso de reflexión sobre el negocio en el que, si no ahora, quizá en un futuro la actividad sí dé para pagar este sueldo de referencia.

2. Ya cobra este sueldo o incluso uno superior. Entonces hay que separar la parte que corresponde a sueldo de la parte que es beneficio del negocio. Todo forma parte de la economía de la actividad, pero la parte de sueldo corresponde a la remuneración por el trabajo hecho y la parte de beneficio corresponde a remuneración del riesgo como negocio y también a ahorro para próximas inversiones. Separar el beneficio permite traspasar mensualmente la parte de sueldo como cantidad fija y generar un importe variable según el beneficio generado. Si la parte de ahorro para inversiones se queda en el negocio, ello permite separar totalmente la economía familiar de la economía del negocio.

En conclusión, el sueldo de la persona autónoma individual se debe tener en cuenta desde un punto de vista de mercado. Solo así la oferta de servicios será adecuada en tipos de servicios y precios, elementos que permitirán al negocio obtener un volumen suficiente para remunerar correctamente a la persona autónoma individual, de forma estable y recurrente. Así podrá aportar estabilidad a la economía familiar de manera similar a como lo haría si trabajara para una tercera empresa. Este cambio no se hace de un día para otro. Lo que es seguro es que, sin este cambio, no se logrará la mejora. Hay que tener en cuenta, también, que esta mejora es progresiva y se nota día a día.

Elisabeth Bach
Economista i Máster en Dirección y Administración de Empresas.
Miembro de la Junta Directiva del Colegio de Economistas de Cataluña.
Consultora económica y financiera.