Asegurar nuestro motor económico

El zarpazo de la pandemia sobre las economías de todo el mundo no tiene precedentes. Entre las víctimas de ese parón productivo están, sin duda, las pymes y los autónomos, que constituyen el 99% de nuestro tejido empresarial. Pérdida de ingresos y ventas, cierre de negocio o problemas de financiación: son sólo algunas de las consecuencias inmediatas que están sufriendo los 2,8 millones de pymes y 3,2 millones de autónomos que hay en nuestro país, según las cifras oficiales. Este segmento genera más de 10 millones de puestos de trabajo (pymes) y un tercio de todos los puestos de trabajo (autónomos) y constituye un importante motor económico.

Ante la crisis derivada del Covid-19, la reconversión se perfila como una posible salida de emergencia para estas empresas. De hecho, esa transformación ya está en marcha en decenas de negocios del sector textil, de componentes de la automoción o del sector químico, entre otros. Pero reconvertirse es una solución a corto plazo. Después de la pandemia, habrá que suturar la herida y reconstruir desde la base nuestra capacidad productiva. Y eso requiere contar con un respaldo sólido para no partir de cero y poder sobrevivir y competir a largo plazo.

En estas circunstancias es vital contar con soluciones flexibles que se adapten a la nueva realidad a la que deben hacer frente las empresas. Y una de las soluciones más rentables es tener las ventas aseguradas a corto plazo y también a futuro, tanto en el mercado doméstico como en el terreno internacional. Este factor permite a las empresas protegerse ante los impagos y ante los posibles cambios que puedan producirse en la situación económica de su cartera de clientes.

No podemos olvidar que, a partir de ahora, mientras luchamos para frenar el avance de la pandemia, deberemos trabajar en paralelo en la producción de un stock de materiales y bienes, capaz de hacer frente a contingencias futuras. Este plan de contingencia debe ir acompañado, sin duda, de agilidad en el desembolso de créditos y facilidades para acceder a la financiación. Y aquí es donde las compañías aseguradoras, junto con los bancos y la Administración, tienen la fortaleza técnica necesaria para actuar como un escudo protector, que ayudará a sellar la grieta causada por la pandemia en los balances de las empresas.

Cubrir las ventas, protegerse frente a impagos y disponer de crédito con rapidez son tres elementos clave para poder sentar las bases de la recuperación empresarial. Si nos apoyamos en estas piezas, estaremos dando un paso de gigante en la buena dirección y habremos asegurado el funcionamiento presente y futuro de nuestro motor económico.

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