A raíz de la crisis económica y de las grandes reestructuraciones de plantillas de muchas empresas, algunos profesionales han hecho de la necesitado virtud, y han decidido emprender aquel negocio o actividad en que tantas veces habían pensado pero al que nunca se habían dedicado porque su situación laboral era la de trabajador por cuenta ajena.

Una vez dado el paso de iniciar una nueva actividad, los retos son muchos y diversos, puesto que se tienen que desarrollar habilidades y conocimientos que hasta aquel momento no habían sido necesarios.

Algunas de estas nuevas variables son las siguientes:

  • El conocimiento del entorno de nuestra actividad.
  • Los productos y servicios, así como sus elementos diferenciadores.
  • El marketing y el posicionamiento de la actividad
  • La marca personal. ¿Queremos que sea la nuestra?
  • Aproximación al mercado. ¿Cómo voy al mercado identificado por mí?
  • Márgenes y operativa
  • Circuito administrativo para un mejor control
  • Reglamentación jurídica y marco jurídico bajo los cuales desarrollaré mi actividad
  • Financiación y liquidez teniendo en cuenta el tiempo de maduración y de cobros
  • Etc.

Estas son las variables más importantes, pero no las únicas, puesto que además de estas reflexiones debemos tener un nivel de excelencia y habilidad claramente identificado, así como la motivación para poner en marcha esta nueva situación, ya que más que un cambio de trabajo, lo que estamos buscando es un cambio de “forma de vida” y de modus vivendi.

Para dar apoyo a todos estos retos, desde PIMEC participamos y gestionamos el programa CONSOLIDA’T, destinado justamente a mejorar el desarrollo de las actividades del autónomo así como a fomentar el intercambio de experiencias entre los participantes, adaptándolas a cada situación específica.

Otro de los objetivos es dar un acompañamiento en este viaje para el desarrollo y éxito de la actividad como autónomo, y que tanta relevancia tiene en la economía catalana; tanto desde el punto de vista económico como social.