El ritmo de vida actual nos expone a situaciones de incertidumbre, de estrés emocional, de adversidad y, a veces, de crisis que nos pueden generar ansiedad y frustraciones. Nos encontramos en un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) y potenciar la resiliencia en la empresa es un buen propósito. Además, la buena noticia es que la resiliencia se puede entrenar para desarrollarla.

La resiliencia es la capacidad de asumir situaciones límite y sobreponernos a ellas para salir fortalecidos, es decir, la capacidad para recuperarnos de altibajos, superarlos o incluso ser transformados por ellos.

Trabajar la resiliencia, la autoaceptación y el asertividad nos ayuda a gestionar situaciones complicadas tanto a nivel personal como profesional, ya que las personas resilientes consideran que sólo a veces hay momentos difíciles y perciben que después de la tempestad llega la calma, que la tempestad no dura para siempre.

“La resiliencia es la capacidad de una persona o un sistema social de vivir bien y desarrollarse positivamente, a pesar de las condiciones de vida difíciles, de manera socialmente aceptable” (Vanistendael Stefan, 1996)

Me gustaría compartir algunos consejos que nos ayudarán a desarrollar y a entrenarnos para ser resilientes.

Entrénate

  • Cuida las relaciones interpersonales. Si el entorno familiar y social te respaldan, te ayudará a enfrentarte a situaciones difíciles. Desarrolla tus conexiones y fortalece tus relaciones.
  • ¡Sé positivo/positiva! Ver el futuro con optimismo y tener una visión positiva de ti mismo/a, te ayudará. Adopta una actitud positiva para resolver las situaciones de tu entorno. Cambia la perspectiva y evita ver los problemas como algo imposible y permanente.
  • Sé realista y flexible. Es muy importante ver la situación tal y como es y aceptarla.
  • Acepta los cambios. Cambiar es parte de la vida y debemos aprender a aceptar las cosas en las que no tenemos ningún tipo de influencia, ya que ello nos ayuda a encontrar la paz y la claridad mental para focalizarnos en las cosas que sí podemos cambiar.
  • Dibuja tu plan de acción y actúa en las situaciones difíciles tanto como puedas. Haz acciones positivas y afronta los problemas. ¡Ponte metas, haz planes, fíjate objetivos y da el paso hacia adelante! Es importante tener claros los objetivos y trabajar para conseguirlos.
  • Desarrolla tu inteligencia emocional, reconoce tus propias emociones, de modo que entiendas lo que sientes y puedas identificar cuándo tienes que controlarte, así como evitar actuar de manera impulsiva y aprender a sentir de forma coherente aquello que te pasa. Se trata de saber gestionar de manera saludable las situaciones de estrés del día a día. La inteligencia emocional correlaciona positivamente con la resiliencia.
  • Mantener una actitud optimista te habilita para generar las cosas buenas que deseas en tu vida. Visualiza lo que quieres y no permitas que el miedo y la preocupación “empañen” esta visión.
  • Cuida de ti y pon atención a tus necesidades y sentimientos, ya que ello mantiene la mente y el cuerpo en la mejor condición para lidiar con las situaciones límite.

Aquellas personas que presenten la habilidad para percibir, asimilar y manejar las emociones propias y detectar e interpretar las emociones de los demás, presentan un mayor nivel de resiliencia. Esta capacidad que tenemos las personas para afrontar el estrés y las adversidades y recuperarnos en diferentes momentos de la vida, después de una experiencia negativa, se puede aprender desde la neuroplasticidad.

Las personas resilientes tienen más confianza en sí mismas, controlan mejor sus emociones, gestionan mejor las diferentes situaciones de la vida, y además obtienen mejores relaciones personales y laborales.

“Las dificultades están destinadas a despertarnos, no a desalentarnos. El espíritu humano crece a través de la adversidad”. (William Ellery Channing)

Y ahora que sabemos cuáles son los pasos para construir resiliencia dentro de las empresas, aquí os dejo anotadas algunas ideas:

  • Reconocer los problemas y limitaciones que se deben afrontar
  • Expresar y hablar sobre los conflictos abiertamente y de forma clara
  • Registrar los recursos personales y colectivos existentes
  • Organizar estrategias y metodologías tantas veces como sea necesario
  • Revisar y evaluar los éxitos y las pérdidas

Si queremos construir equipos resilientes, tenemos que considerar los siguientes factores para ser más fuertes y tener a las personas del equipo más cohesionadas:

  • Cohesión, trabajando la flexibilidad
  • Comunicación sincera entre los miembros del grupo
  • Reafirmar un sistema de objetivos comunes
  • Resolución de conflictos a partir de las anteriores premisas

Para finalizar, es necesario reconocer que la resiliencia forma parte del proceso evolutivo de las personas. Eso debe promoverse desde la infancia y es necesario entrenar la resiliencia a lo largo de la vida.

Si consigues poner en práctica estos consejos, ¡estarás más preparado/a para afrontar cualquier situación por muy difícil que te parezca!

“Si quieres, puedes”, solo hace falta tener una buena actitud para conseguirlo. ¿Te animas?