Hoy en día todos conocemos a alguien que ha decidido emprender, pero eso no quiere decir que esté innovando. En muchos casos, sencillamente, significa que ha tomado las riendas y ha decidido lanzarse a la piscina del mercado laboral sin el flotador de un contrato de trabajo.

Personalmente, conozco a dos personas que en 2019 han decidido dejar su trabajo para hacer exactamente lo mismo que hacían, pero pagando autónomos y, por qué no decirlo, perdiendo por el camino calidad de vida.

El próximo 21 de abril es el Día Mundial de la Innovación y, por este motivo, no solo quiero hablar de emprender, sino también de innovar, ya que a menudo se confunden estos dos términos y considero que es muy importante entender la diferencia entre ellos.

Innovar es dar una nueva visión o respuesta a un problema conocido, a veces ya resuelto, pero (y aquí va la parte importante) aportando más valor que las soluciones anteriores. Por ejemplo: Henry Ford innovó en el campo de la movilidad mejorando el transporte de millones de personas, o Steve Jobs mejoró la experiencia de los usuarios de ordenadores. En ambos casos ya existían las tecnologías; ellos no las inventaron, pero innovaron. Cambiaron tan profundamente las soluciones que crearon nuevos productos y servicios que no existían: el coche y el teléfono inteligente.

En conclusión, para innovar es necesario conocer y analizar el mercado, estudiarlo, detectar algo mejorable, conocer a los players y formular una hipótesis que podrá culminar en una teoría que después habrá que validar, que no es poco. Y si todo va bien, aquella idea innovadora generará un producto o servicio que a la vez creará una oportunidad de negocio que podremos explotar.

Por eso, si hoy pudiera escribir una carta a los Reyes en pleno mes de abril, pediría que dejáramos de fabricar emprendedores que se autoemplean, lo que supone una degradación de sus condiciones laborales y de su sector sin aportar valor añadido, y nos pusiéramos a remar para que nazcan miles de emprendedores innovadores.

Necesitamos legiones de gente preparada y valiente con ganas de cambiarlo todo, de hacerlo mejor y de generar valor, creando nuevos productos y servicios para salvar el mundo. Y, si puede ser, también pediría en esa carta a los Reyes que la Administración les dé apoyo de verdad, y no solo días antes de las elecciones.