Durante estos años de grandes dificultades, hemos alabado el hecho de tener un tejido empresarial de pequeños y medianos empresarios familiares que han sido capaces de mantener a flote nuestra economía, manteniendo sus negocios con gran sobresfuerzo y sufrimiento, en gran medida motivado por la implicación de la familia.

Una vez superada esta fase es hora de centrarnos en la continuidad y el crecimiento de las empresas familiares que a los retos mencionados en artículos anteriores como son la mayor competencia internacional (especialmente la procedente de China y de países con costes laborales más bajos), seguida de la competencia por la contratación de personal cualificado o la disminución de la rentabilidad o de los márgenes, debemos sumar el hecho que la mayoría de los empresarios han nacido en los 50 y es el momento de dar continuidad al negocio.

La continuidad de la empresa familiar se ha convertido en uno de los mayores retos a los que hacen frente los propietarios de estas compañías

En alguna ocasión hemos oído la frase que lo que destruye a la empresa familiar es la propia familia. Aunque no debería de ser así, las disputas familiares suelen ser desgraciadamente  uno de los grandes motivos. Este factor es la consecuencia de una empresa poco profesionalizada en donde los personalismos abundan y la hacen poco atractiva para las generaciones siguientes.

La continuidad de la empresa familiar se ha convertido en uno de los mayores retos a los que hacen frente los propietarios de este tipo de compañías. Pese la baja profesionalización de estos negocios, un factor que ayudara en el proceso es la mejora de las cuentas de resultados en una amplia mayoría de las empresas, que viene reflejándose en la contratación de personal y la tasa de crecimiento, sin duda aumentara la motivación de las siguientes generaciones para conseguir el control.

Bajo nuestra experiencia, un proceso de continuidad del negocio sin realizar las reflexiones oportunas es perder una gran oportunidad para profesionalizar la empresa e impulsar su crecimiento.