Durante los últimos años se ha producido el cambio social que afecta a las habilidades directivas; es imprescindible ser conocedores de las habilidades y competencias necesarias para ejercer un liderazgo con éxito: la escucha activa, la empatía, la capacidad de comunicarse eficazmente, la asertividad, la inteligencia social y emocional, la flexibilidad y el pensamiento adaptativo, etc.

En estos momentos, gracias a su capacidad de escucha el líder-coach adquiere todo el protagonismo…

El líder-coach es uno de los estilos de conducción de personas más efectivo puesto que tiene la capacidad de desarrollar, de potenciar las capacidades y posicionar a los miembros del equipo en un siguiente nivel de competencia profesional. Está basado en el respeto y el acompañamiento del talento que permite empoderar a los profesionales y lograr resultados sólidos a medio y largo plazo.

El individuo que no se interesa por sus semblantes es quien tiene las mayores dificultades en la vida y quien causa las mayores heridas en los otros (Alfred Adler, psicólogo austríaco y discípulo de Sigmund Freud).

El líder-coach debe de tener desarrollada la capacidad de escucha. Además, es una persona que tiene interés por lo que los integrantes de su equipo le proponen, favoreciendo la aportación de ideas. Es consciente de que las personas de su equipo saben y quieren hacer bien su trabajo, por eso las estimula y capta todas sus voluntades, para ponerlas al servicio del propósito colectivo.

El líder-coach tiene una mirada sistémica y desarrolla la intuición. En todo momento está atento a las necesidades de su equipo, a lo que ocurre en todo el entorno y a lo que emerge en el espacio y tiempo compartidos, por imperceptibles que puedan parecer estos aspectos. Examina su geografía, las corrientes de energía que fluyen dentro del equipo y las tensiones y distensiones que se producen y que necesitan ser atendidas, intentando equilibrar y favorecer las energías positivas en el equipo.

La escucha atenta debe ser activa

Escuchar activamente significa escuchar atentamente, estando presentes en la conversación con todos los sentidos, tanto física y mental como emocionalmente, enfocándonos en nuestro interlocutor, sin juzgar, dejándole hablar hasta el final y considerándole un ser legítimo cuya opinión merece ser respetada.

Una escucha abierta

La escucha activa es una escucha que no evalúa, ni juzga y aún menos descalifica la realidad por un esquema previo personal. Está abierta al aprendizaje continuo e intenta la comprensión de las diferentes realidades desde la disposición a hacer cambios e innovar cuando sea más conveniente.

El líder que ha desarrollado sus competencias como coach sabe escuchar para tener la ventaja de comprender más rápidamente una situación de cambio, de identificar voluntades de los interlocutores e incluso de anticiparse, fruto de la interpretación de los detalles.

¿Sabes cuáles son las ventajas de la escucha atenta?

  • Proporciona nuevos puntos de vista, abre perspectivas sobre hechos concretos
  • Consigue que las personas se sientan escuchadas
  • Conoce las competencias de los profesionales para empoderarlos
  • Fomenta la creatividad
  • Genera confianza, empatía, interés y motivación
  • Se anticipa a posibles problemas y encuentra soluciones
  • Cohesiona al equipo

Hablamos de una escucha empática

En el estilo del líder-coach, el protagonista es nuestro colaborador; es fundamental mantener una escucha activa y comprensiva, de forma que se sienta escuchado y comprendido, sin juzgar las percepciones o sentimientos, aceptando lo que ocurre como parte misma de su realidad.

Para comunicar es más importante escuchar que hablar. La capacidad de escucha es fundamental para aprender, saber y crecer como persona y profesional.

Escuchar más allá de sentir, entender, conocer e interpretar la realidad reflexionando sobre ella y evitando abstracciones de fantasías irreales.

La escucha atenta supone iniciarnos en el desarrollo de la mirada sistémica

5 niveles para escuchar como líder-coach:

Percepción sistémica. Además de escuchar tenemos que apreciar cómo y qué dice para comprender el mensaje. El lenguaje no verbal, las emociones y la elección de palabras son tan importantes como escuchar el mensaje.

Interpretación contextual. Los mensajes tienen un contexto y un entorno y una historia que los explican y que los preceden. Debemos interactuar con una visión de explorar para comprender mejor y de aceptar el error de nuestra percepción como variable de nuestra respuesta.

Emoción condicionante. Emociones tácitas o históricas de nuestro patrimonio emocional personal.

Respuesta relativista. La escucha atenta implica involucrarse con acciones que eviten expresar juicios absolutos sobre la actuación del emisor.

Atribución conductual. No hay personas malas o buenas, sino personas que tienen conductas favorables o desfavorables. Comprender la intención con las personas como un proceso de cambio, las personas pueden comportarse de forma diferente en contextos diferentes.

Del mismo modo, para el líder, que es consciente de los cambios que se están produciendo, su entrenamiento es una necesidad que le permite adaptarse a los tiempos para seguir contribuyendo favorablemente al desarrollo de las personas, de los equipos y de la organización y, por extensión, al desarrollo de la sociedad.

Como psicóloga-coach, poder acompañar a los líderes en su desarrollo y entrenamiento es todo un privilegio y estoy agradecida por ello.