El diccionario de la lengua catalana (Instituto de Estudios Catalanes) presenta las siguientes definiciones de emprendedor y autónomo:
emprendedor -a
adj. [LC] Que no vacila en poner en ejecución sus designios, que no teme emprender las cosas, que pone una gran actividad en sus empresas.
autónomo -a
1 adj. [LC] [PO] Que se gobierna por sus propias leyes, que tiene el derecho o la facultad de gobernarse a sí mismo.
2 adj. [EI] Que se proporciona la fuerza motriz sin necesidad de un alimentador.
3 adj. [ECT] [DR] Que trabaja por cuenta propia y no de otros, que no depende de ningún patrón
Según esta definición, podemos decir que las dos características principales del emprendimiento son “poner en ejecución” y “sus designios”. Es decir, su finalidad es la puesta en funcionamiento de una empresa o actividad o, dicho de otra manera, obtener el alta como autónomo/a.
A su vez, las características del autónomo/a son “que se gobierna por sus propias leyes”, muy alineado con la capacidad del emprendimiento de crear según “sus designios”; con automotivación; y sin depender de ningún patrón.
Y es que emprender y ser autónomo/a forman parte del mismo contínuum. Veamos algunas características más, muy conocidas en la figura emprendedora y que tienen su continuidad en el autónomo/a:
- Motivación y resiliencia: para superar los obstáculos de toda actividad emprendedora; para vencer los altibajos que tiene el día a día de toda actividad autónoma.
- Aprendizaje constante: para tener la capacitación para emprender y gestionar la futura actividad; para adaptarse a los cambios a los que está sometida la gestión de la empresa (tecnológicos, normativos, de sostenibilidad, laborales, fiscales, para citar algunos recientes).
- Gestión emocional y autoconfianza: para avanzar en el proceso de emprendimiento, a pesar de que los resultados no sean los esperados a la primera; para continuar con la empresa pese a las condiciones inciertas e, incluso, adversas.
- Visión: para imaginar qué será aquello que todavía no es, en el caso del emprendimiento; para transformar aquello que tiene que ser a medio plazo, en el de la actividad autónoma.
- Competencias comunes como negociación, liderazgo, comunicación, trabajo en equipo.
Y es que la persona emprendedora se prepara para crear una empresa económicamente viable, medioambientalmente sostenible y socialmente responsable. Esta persona emprendedora, una vez creada la actividad, será una autónoma –persona física o societaria, pero autónoma, al fin y al cabo.
Desde esta perspectiva, es necesario que las políticas públicas de apoyo al emprendimiento se focalicen en esta doble cara de la moneda, emprendimiento y actividad autónoma; con esta visión de línea continua entre una y otra etapa de la empresa y de apoyo a la persona promotora, para que el alta como autónomo/a no sea la finalidad del emprendimiento sino el verdadero punto inicial de creación de riqueza económica, social y territorial que aporta la persona autónoma.
Elisabet Bach
Presidenta de Autónomos PIMEC

