¿Qué es más importante para el éxito profesional, el coeficiente intelectual o la inteligencia emocional? ¿Somos conscientes de la importancia de la inteligencia emocional en el ámbito laboral?

La inteligencia emocional es la manera de interactuar desarrollando habilidades psicológicas como son el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía y la agilidad mental, que nos permiten gestionar nuestras propias emociones y las de los demás para relacionarnos satisfactoriamente con el entorno, tanto personal cómo laboral, de esta manera provocando un buen clima laboral conseguimos un equipo productivo y altamente involucrado

En la inteligencia emocional es imprescindible el sentido común, la capacidad de discernimiento a la hora de la toma de decisiones coherentes, basadas en la razón y en sus conocimientos, capacidad que resulta la mejor y más conveniente actitud tanto para sí mismo como para relacionarse con los demás.

Actuar con sentido común significa ser riguroso, coherente, emocionalmente equilibrado, asertivo. La persona con sentido común tiene talante positivo, simpatía e inteligencia emocional.

Ser inteligente emocionalmente nos ayuda a comportarnos de forma correcta y alineada con nuestros objetivos y poder vivir en armonía

La forma que tenemos de relacionarnos con nosotros mismos, tiene tres componentes:

  • Conciencia en uno mismo: es la capacidad de reconocer y entender las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen sobre los demás y sobre el trabajo.
  • Autorregulación o control de sí mismo: es la habilidad de controlar nuestras propias emociones e impulsos para adecuarlos a un objetivo, de responsabilizarse de los propios actos, de pensar antes de actuar y de evitar los juicios prematuros.
  • Auto motivación: es la habilidad de estar en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de los objetivos, haciendo frente a los problemas y encontrando soluciones.

El modo en que nos relacionamos con los demás, tiene dos componentes:

  • Empatía: es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales.
  • Habilidades sociales: es el talento en el manejo de las relaciones con los demás, en saber persuadir e influir en los otros.

“Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida, y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional, libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad” (Daniel Goleman)

El ingrediente más importante en la fórmula del éxito es saber cómo entenderse con la gente” (Theodore Roosevelt)

La capacidad de liderar un equipo, de saber solucionar problemas, de resolver conflictos, de trabajar en equipo, cómo afrontar y salir fortalecido y motivado después de un fracaso, y como dirigir y orientar la propia vida y la de los que nos rodean son habilidades que se pueden desarrollar a través de la inteligencia emocional.

“En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe.” (Eric Hoffer)

Entrenarnos para conocer y manejar nuestras emociones, automotivarnos, reconocer las emociones de los demás nos ayudará a disfrutar más de la vida, a tener una actitud positiva tanto en el ámbito personal como laboral, por lo que desarrollar y entrenar nuestra inteligencia emocional está más vinculado al éxito profesional, social y familiar, y con el bienestar de la persona que el cociente intelectual.

La inteligencia emocional, en la actualidad, es una habilidad muy valorada en las empresas

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