El ocio siempre ha estado presente en nuestras vidas personales, con amigos, familiares… Antes de la pandemia de la Covid-19, eran muchas las personas que también disfrutaban de momentos de ocio con compañeros y compañeras del trabajo.

Hace ya unos años se empezó a poner de moda en algunos negocios que sus trabajadores y trabajadoras fueran a tomar algo después de la jornada laboral en un bar próximo al puesto de trabajo. Esta moda se convirtió en una costumbre entre personas trabajadoras de muchas empresas que, una vez o dos a la semana, se reunían al acabar sus jornadas laborales para compartir un tiempo de recreo y romper con la monotonía de ir del trabajo a casa. Incluso, en ciudades como Barcelona ya existen muchos bares donde era común encontrar grupos de personas de un mismo trabajo haciendo afterwork.

Ahora mismo, a causa de los efectos del virus en la salud de la ciudadanía y de las medidas para contenerlo (teletrabajo, confinamiento perimetral, toque de queda, limitación de horarios en la restauración y los comercios, etc.), este fenómeno está a la espera de que trabajadores y trabajadoras vuelvan a sus oficinas con normalidad para poder retomar esta costumbre maravillosa que fortalece las relaciones entre personas de un mismo equipo, entre diferentes departamentos de la empresa e incluso entre clientes o proveedores.

Ver a nuestros compañeros y compañeras en otro ambiente que no es el laboral, en otro lugar que no es el trabajo y hablando de temas que no tienen nada que ver con su empleo, supone un cambio de percepción y un estímulo positivo que mejora, entre otros aspectos, la complicidad. Por este motivo, muchas empresas decidieron fomentar el afterwork entre sus trabajadores y trabajadoras como una oportunidad de conocer mejor a las personas con las que trabajamos cada día; es una fórmula muy efectiva para reforzar la relación entre compañeros y compañeras y, por lo tanto, para favorecer el trabajo en equipo. Además, disfrutar de este plan estaba casi al alcance de todo el mundo, en función del horario de la jornada laboral, del tipo de trabajo o del número de personas que forman el equipo.

¿Cómo ha cambiado esto la Covid-19? Está claro que esta crisis nos ha traído también cosas buenas, y una de ellas es la posibilidad de comunicarnos con nuestros compañeros y compañeras del trabajo a través de nuevos canales, como por ejemplo Teams, Zoom, Skype o Whatsapp. Esto, al igual que el afterwork, nos ha permitido conocer a gente de otros departamentos, aspectos de los compañeros y las compañeras que hasta ahora nos eran desconocidos y que nunca habrían podido aflorar en el ambiente laboral habitual.