En artículos anteriores se ha hablado de la confianza de la empresa familiar y de cómo esta conseguiría una mejora en la evolución de sus negocios. El indicador más revelador consistía y consiste en aquello que atañe a las inversiones, con una amplia mayoría de empresarios que aseguraban tener planes en este ámbito y que durante este primer trimestre los han llevado a cabo exitosamente.

Pero a pesar del optimismo generalizado en las inversiones, las empresas familiares siguen enfrentándose también a un entorno complejo que no está exento de retos. Al margen de la mayor competencia internacional, la competencia para la contratación de personal cualificado o la disminución de la rentabilidad o de los márgenes, sigue existiendo el gran debate sobre qué hacer con la empresa al llegar a la edad de jubilación.

Una gran mayoría de pymes de Cataluña se encuentran en esta tesitura y, a pesar de ello, muchas de ellas desconocen las opciones para poder dar continuidad a la empresa, a su proyecto de vida. Desgraciadamente no existe un manual o una solución única, sino que cada caso debe ser diagnosticado de forma individual, pero sí existen unas opciones limitadas que el empresario deberá conocer y entre las que deberá escoger.

La continuidad de la empresa en manos de un sucesor miembro de la familia (más adelante se escribirá un capítulo dedicado a este tema) en base a nuestra experiencia, a pesar de ser la primera opción que considera el empresario, acaba resultando un éxito en un porcentaje relativamente bajo, de un 20% aproximadamente, debido a su complejidad y a la desventaja competitiva en relación con otras opciones.

Entre los requisitos que debe cumplir un candidato externo a la familia se encuentran las capacidades profesionales para dirigir la empresa. A diferencia del caso anterior, suele ser una de las opciones menos consideradas al iniciar el proceso, pero, por el contrario, una de las más utilizadas para aquellos que desean que el negocio continúe bajo la gestión de alguien formado y con experiencia contrastada.

La venta de la empresa es, sin duda, una de las opciones consideradas como la mejor tanto por aquellos que no tienen descendencia y han iniciado tarde el proceso, como para aquellos que no han sabido transmitir al resto de familiares las virtudes de poder gestionar su propia empresa y hacerla crecer. Aun así, la realidad es muy diferente, ya que es muy complejo encontrar un comprador dispuesto a pagar para adquirir una pyme.

Otras opciones se sumarían a estas; por este motivo resulta muy importante, más que iniciar el proceso de sucesión o de continuidad de la empresa, realizar una reflexión previa que ayude al empresario a escoger la mejor opción para su negocio.