Con la reactivación del mercado de trabajo, la retención del talento vuelve a convertirse en un elemento clave en la gestión de personas a las empresas. Ante esta realidad, la desvinculación de personas puede constituir un arriba abajo en nuestras organizaciones, con los costes añadidos que suponen los procesos de sustitución, y los factores de riesgo que asumen, sobre todo cuando se dispone de poco tiempo para incorporar una nueva persona a la organización. Tratamos el amor como herramienta de fidelización del talento!

Automation, inbound y Drip Marketing Ante esta situación, lo que a menudo nos preguntamos los profesionales de Recursos Humanos es como fidelizar a las personas que forman parte de nuestro equipo , e incluso, si existe una fórmula mágica por conquistar a las personas, algo así como un sentimiento de amor hacia el trabajo.

¿Realmente puede haber enamoramiento con la empresa? Y si es así, ¿cómo podemos evitar que este amor se acabe?

Automation, Inbound y Drip Marketing Si analizamos la definición del amor, nos encontramos con diferentes sentidos dado que es un concepto muy abierto y con muchos matices. Sin embargo todas tienen en común que se trata de un sentimiento o emoción presente en todos los ámbitos de la vida, es la fuerza que nos impulsa a hacer las cosas bien en relación a lo que nos enamora.

Existen amores platónicos, secretos o fraternales, pero y el amor al trabajo?

Si pensamos en cómo expresamos nuestro amor, encontramos actos que demuestran interés, y que implican compartir, descubrir, aprender, … Todas ellas son formas de expresión de lo que en el entorno empresarial llamamos motivación. Pero si nos planteamos la motivación en clave de amor, la gestión de las personas debe conllevar la puesta en marcha de iniciativas innovadoras, pero orientadas a las necesidades y emociones más básicas:

Integrar. Una buena acogida a un nuevo colaborador/a transmite interés, genera una imagen muy positiva y constituye una sólida base de la nueva relación en un momento clave para a la persona que inicia su camino a nuestra organización. La acogida puede ir acompañada de un desayuno con el resto de miembros del equipo, como un acto de celebración, además de la necesaria visita y presentación de la empresa.

Agradecer. Es fácil, es barato y tiene poderes extraordinarios, es dar las gracias. Puede ser un reconocimiento personal, una nota o un detalle, en cualquier caso un acto sincero y generoso que sin duda impactará positivamente en la persona que lo reciba. Una buena política es fomentar los agradecimientos entre los colaboradores, a través de tarjetas de agradecimiento o con dinámicas de reconocimiento de las cualidades de cada colaborador.

Escuchar. Hacer participar a las personas para compartir sus ideas y propuestas, implicarse en la solución de problemas o en la generación de nuevos proyectos y líneas de negocio, no sólo genera una motivación intrínseca que facilitará su impulso y orientación a los objetivos, sino que es también una de aprender unos de otros.

 Compartir. Dedicar tiempo de calidad para tratar una cuestión, plantear cambios o hacer seguimiento de los proyectos, y hacerlo de una manera diferente como saliendo a dar un paseo, permite conversación más relajada y personal, y es que compartir tiempo fortalece las relaciones personales. las actividades outdoor son también una oportunidad para trabajar y compartir en un entorno diferente y relacionarnos en un ambiente lúdico.

Celebrar. Permisos que permitan al colaborador disfrutar de fechas especiales como el día del cumpleaños, permitiendo una jorrnada de trabajo especial o incluso festiva. Celebrar el cumpleaños con una comida o merienda con las familias o amigos de nuestros colaboradores, con visita a la empresa, es una fantástica manera de romper con la convencional visión de que la vida laboral y la vida personal deben ser mundos totalmente separats.

Estos y la infinita lista de actos de amor que podemos implementar en nuestra empresa, sin duda generarán experiencias únicas en las personas, y las hará sentirse parte de una organización que trabaja en común para lograr resultados externos, como la rentabilidad, e internos, como la satisfacción y el crecimiento personal.

Y tú, ¿ya practicas actos de amor en tu empresa?