Aunque la crisis está formalmente superada, sus secuelas se extienden en el tiempo y aún son visibles. Diez años después, el crecimiento mundial aún no ha podido desplegar todo su potencial y se mantienen las políticas monetarias excepcionales. ¿Estamos preparados para asumir subidas salariales?

10 años del colapso de las hipotecas ‘subprime’

Un crédito subprime es una modalidad crediticia del mercado financiero de Estados Unidos que se caracteriza por tener un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos

Durante las vacaciones de verano hemos conmemorado un aniversario que cambió la evolución de la actividad económica mundial. A todos nos ha cogido en ‘fuera de juego’, y posiblemente no hemos sido conscientes del todo, pero vale la pena recordarlo para entender sus consecuencias. El 8 de agosto se cumplieron 10 años del colapso de las hipotecas ‘subprime’. Su estallido secó los mercados y hundió las bolsas. En 19 meses, se perdieron 8,7 millones de puestos de trabajo en EE.UU. y el Dow Jones cayó hasta los 13.270 puntos; hoy ronda los 22.000.

Crecimiento sostenido y … sostenible?

En todo caso, muchas son las señales que muestran como la economía, en términos macroeconómicos, ha recuperado un camino de crecimiento sostenido (ya veremos si sostenible) a partir de 2015.

Una de estas señales, quizás la más significativa, es el beneficio de las empresas. Explicábamos en este artículo, que en el primer semestre del año, los beneficios de las compañías cotizadas han aumentado más de un 19%.

Realiza un análisis cualitativo al final del semestre

Como este incremento está basado, a priori, en un crecimiento de las ventas y, por tanto, es más sólido, debería ser más sostenible en el tiempo en función de la demanda

Se supone, también, que este aumento de los beneficios permitirá reducir el endeudamiento y, acabe concretándose tal vez, en un aumento de los puestos de trabajo. Aunque esto no es evidente. No sería la primera vez en la evolución económica reciente, que un aumento de los beneficios no va asociado a más inversión y mejores puestos de trabajo.

Normalizar los salarios

A este contexto de reactivación económica le correspondería el final de la política de ajuste de rentas. Los resultados empresariales sugieren (pero no confirman) que las compañías pueden asumir subidas salariales (selectivas) compatibles con el mantenimiento del poder adquisitivo de sus trabajadores.

A este contexto de reactivación económica le correspondería el final de la política de ajuste de rentas

Para afrontarlo, conviene recordar que todavía seguimos muy lejos de los niveles de ocupación laboral precrisis. La moderación salarial, por tanto, se presenta como una necesidad. Además, de cara al futuro, las subidas salariales deberán saber diferenciar la situación particular de cada empresa y sector.

Una de las principales causas de la pérdida de competitividad antes de la crisis fueron las subidas generalizadas de sueldos, con escasa relación con la evolución de la productividad de las empresas

En cualquier caso, parece que ha llegado el momento de normalizar los salarios para, al menos, evitar el riesgo -desde mi punto de vista, lo más relevante- de que empiecen a aparecer burbujas de inestabilidad social y crezca el grado de precariedad.

Un aspecto que, como sociedad, no nos podemos permitir y que acabaríamos pagando muy caro.