La sucesión familiar es uno los elementos clave para la continuación de la empresa y es imprescindible preparar a las nuevas generaciones para poder traspasar con éxito, la gestión de la sucesión familiar, a la siguiente generación.

Algunas impresiones desde la perspectiva de la empresa familiar

La macroeconomía es la suma de las micros, o lo que es lo mismo, la suma de la actividad de las empresas y particulares de un país. Y, como era de esperar, el hecho de que el Producto Interior Bruto (PIB) esté creciendo a un ritmo anual superior al 2,5%, se está dejando notar en la actividad de las empresas, y entre ellas en lugar destacado las familiares, que dan empleo a 6,5 millones de personas y representan el 57% del valor añadido bruto.

Pese a las incertidumbres políticas, las empresas familiares han alcanzado un nivel récord de confianza y ocho de cada diez auguran una evolución económica positiva en los próximos 12 meses. Estas cifras, recogidas por el Sexto Barómetro de la Empresa Familiar que elabora la consultora KPMG, suponen un salto en el optimismo de los patronos respecto a la evolución de los últimos años.

En el 2013, solo el 42% pronosticaban una evolución positiva. Luego se pasó al 64% en el 2014 y al 79% en el 2015, para bajar al 70% el año pasado

La evolución del negocio, clave del optimismo

Esta nueva proporción se funda en razones muy concretas. Las cuentas de resultados han mejorado sensiblemente en una amplia mayoría de las empresas. Una creciente prosperidad en los negocios que se refleja en la contratación de personal, lo que supone una ligera caída respecto a años anteriores, pero muestra una tendencia que se consolida.

El capítulo más revelador es el que atañe a la inversión, con una amplia mayoría de empresarios que aseguran tener planes sobre este capítulo. La tasa de crecimiento está en torno al 3%, la misma que la de consumo de los hogares

Principales preocupaciones que amenazan la actividad de las empresas familiares

Pero a pesar del optimismo generalizado, las empresas familiares se enfrentan también a un entorno complejo que no está exento de retos. La encuesta también recoge los principales desafíos que amenazan la actividad de las empresas familiares.

Las tres principales preocupaciones se centran en la mayor competencia internacional (especialmente la procedente de China y de países con costes laborales más bajos), con un 51% de las respuestas, seguida de la competencia por la contratación de personal cualificado (40%) o la disminución de la rentabilidad o de los márgenes, con un 32%.

Traspasar la gestión a la siguiente generación

Garantizar la continuidad de la empresa familiar durante las siguientes generaciones es uno de los mayores retos a los que hacen frente los propietarios de este tipo de compañías. Aunque muchas prefieren no opinar para no revelar la estrategia de futuro, en la edición de 2017 del estudio, el 20% de los encuestados estaría valorando traspasar la gestión de la empresa a la siguiente generación, un porcentaje que duplica al registrado el pasado año y que muestra un mayor interés de los propietarios para pasar el testigo a sus herederos.

Las buenas perspectivas que estas empresas tienen constituyen una buena noticia, debido a su importancia en el tejido empresarial. Son, por tanto, un indicador adelantado del rumbo que está tomando el país. Con todo, conviene no pecar de exceso de optimismo. Si bien es cierto que la recuperación y el crecimiento económico son un hecho, existen factores –la encuesta se elaboró entre junio y agosto–, que pueden lastrar a las empresas familiares y al resto de la economía.