Recomendaciones para la imagen y mensaje que proyectamos de nuestro negocio. Con este post iniciamos una breve serie de artículos con información básica o pautas sobre aspectos que nos pueden ayudar a la hora de definir nuestra estrategia de marketing y comercialización.

Imagen, logo

De lo que se denomina la imagen corporativa de la empresa, lo primero que hemos de considerar es el logotipo, el conjunto de símbolos, formas, colores y letras que se asocian a nuestra marca y reflejan su identidad. Es el primer punto de referencia para el mercado, por lo tanto debemos estar seguros de que resume la idea de lo que hacemos, quién somos y qué ofrecemos.

imatge

Podemos incluso valorar si la tipografía o el tipo de letra que usaremos transmiten lo que queremos: pueden ser más contundentes o gruesas, más elegantes, más serias, o más informales y divertidas.

Igualmente con el significado que se les otorga a los colores, como el rojo más apasionado, el verde más ecológico, o el azul más serio.

Si nuestra marca es un nombre aparentemente ajeno a lo que somos, y no disponemos de un reconocimiento pleno sobre quién somos, sería conveniente añadir una mención más explicativa que forme parte del logotipo. Por ejemplo, si somos un estudio de diseño, de los pocos en Manresa, y nos llamamos Lemon Company, no estará de más incluir un texto de base como “Diseño gráfico manresano”.

Imagen, otros elementos gráficos

Los elementos de logotipo han de marcar una línea gráfica de los soportes donde nos expresamos; página web, cabeceras de los perfiles en redes, catálogos, boletines, tarjetas, etc.

La recomendación sería mantener y repetir los recursos gráficos del logotipo (jugando con sus elementos) en todos los soportes, de forma que se os identifique con ellos y que se mantenga una coherencia a lo largo de los diferentes canales por los que se puede acceder a vosotros.

No tengáis miedo a ser reiterativos, al contrario, pensad que los usuarios solo os ven una pequeña parte de lo que os veis vosotros, y es necesario que, sea cual sea el canal que utilicen para acceder o saber de vosotros, se encuentren lo mismo, para reconocer que sois los mismos.

Mensaje

Igual que la unidad y coherencia en la imagen que usáis en todos los canales, más importante es aún la definición de un mensaje claro y único.

El foco de cualquier mensaje tiene que ser el cliente; es decir, pensad siempre en el cliente como centro de vuestra actividad. Más que decir qué hacemos, explicad qué es lo que saca el cliente de utilizaros. Por qué os debería escoger. Por ejemplo, no es lo mismo que digáis “Empresa de nuevas tecnologías” que “Las soluciones tecnológicas para la competitividad de tu negocio”.

imatge

En general, pensad cual es vuestro punto fuerte. No queráis explicarlo todo de una vez, centrad los mensajes principales en servicios gancho, vuestra especialidad o aquello que os hace más fuertes. Cuál es vuestro valor añadido diferencial.

Primero debéis llamar la atención, después, una vez hayáis creado atracción, ya tendréis tiempo para explicar más cosas o para ampliar los servicios principales con los complementarios.

La recomendación sería intentar hacer un ejercicio de priorización:

  • Empezar por redactar, en no más que la extensión de una hoja A4, una descripción, explicación o historia de la empresa. Una presentación (que puede acabar siendo el contenido de la página web tipo “sobre nosotros”). Conviene que tenga el formato de un cuento con un hilo conductor.
  • En base a lo anterior, redactar un párrafo de no más de 4-5 líneas que explique quién somos, qué hacemos, qué ofrecemos, cuál es vuestro punto fuerte. Un resumen o extracto de lo más importante o de lo que es necesario destacar más.
  • A partir de lo anterior, construir una frase que integre la esencia de vuestra misión.
  • A partir de lo anterior, resumirlo en un eslogan.

Reinventarse

En los tiempos actuales de transformación digital, el cambio es permanente, y, por lo tanto, no hemos de tener miedo a plantearnos si ese logotipo, esa imagen y mensajes que venimos usando desde hace años se adaptan a nuestro modelo de negocio actual, o más aún, al nuevo perfil de cliente.

No se trataría de perder la esencia ni el reconocimiento que hemos ido ganando a lo largo de los años, pero eso no entra en contradicción con revisar textos, rediseñar y modernizar el logotipo. O con renovar las fotografías u otro material gráfico que usamos para que no se vean obsoletos.