Dar un mejor servicio a la sociedad impulsando un nuevo paradigma empresarial marcado por los valores humanos y la ética es el gran reto de los empresarios del presente y del futuro.

El obsesivo afán de lucro a corto plazo, es el mayor impedimento para poder iniciar una gestión verdaderamente ética en las empresas

La ética requiere de una estrategia que contemple el medio y largo plazo, de manera que permita establecer relaciones profesionales respetuosas e igualitarias. Sólo a través de la confianza, la colaboración y la vocación de servicio se consigue la sostenibilidad de una empresa.

La cooperación y a la generosidad se han de potenciar por parte de líderes, empresarios y directivos, una  forma de gestionar y liderar los negocios, que los acompaña al éxito empresarial.

Cada vez más las empresas colaboran entre ellas y es clave que todos recuperemos el valor de “la unión hace la fuerza” y el orgullo de trabajar para la comunidad

El objetivo de una organización ética debería ser liderar proyectos conscientes, y sus pilares fundamentales, los valores de la transparencia, la sostenibilidad y la responsabilidad social.

La transparencia

El valor de la transparencia tiene que ver con la aspiración al ideal de la verdad. La verdad, genera confianza, despierta la conciencia, y se contribuye a cambiar las cosas de forma positiva.

Es indiscutible que una empresa tiene que tener beneficios y ser rentable, pero también es evidente que hay que explicar si la misión está o no por encima de los objetivos

La transparencia implica que debe fluir la información de forma suficiente, tanto dentro de la empresa como hacia fuera, para que se conozcan los criterios con los que se están tomando las decisiones y qué repercusiones tienen estas decisiones en las personas y en el planeta. Es conveniente que  preguntas como “¿Quiénes son los clientes, proveedores y distribuidores?” o “¿Cómo se producen los productos?” tengan una respuesta clara.

Otro de los criterios de transparencia es publicar la diferencia entre el salario más alto y el más bajo, asícomo explicar si los directivos tienen incentivos extraordinarios (bonus) en función de la consecución de objetivos.

La transparencia atañe  a todas las personas de la empresa, no sólo a empresarios o directivos

Todas las personas deben ser transparentes con su propia misión dentro de la organización preguntándose si sus objetivos son ganar el máximo dinero posible o contribuir a la misión de la empresa, o cuestionándose si desarrollan su máxima eficiencia en su trabajo de forma autónoma o sólo reaccionando bajo control y presión.

El gran reto de los empresarios del presente y del futuro es dar un mejor servicio a la sociedad impulsando un nuevo paradigma empresarial marcado por los valores humanos y la ética

La sostenibilidad

El segundo valor clave para las organizaciones éticas es el de la sostenibilidad, relacionado  caso con el ideal de la armonía, el equilibrio y la justicia.

Hablamos de la sostenibilidad humana, ayudando a generar unas condiciones laborales que permitan un ambiente de trabajo físicamente y psíquicamente saludables. Y a la vez nos referimos a la apuesta por una sostenibilidad ecológica para minimizar el impacto medioambiental o compensar aquellas que se puedan  minimizar.

Hay que poner la inteligencia y la investigación al servicio del planeta y de la calidad de vida, y ello es perfectamente compatible con la viabilidad y rentabilidad económica de una compañía

Compromiso social

El tercer pilar de un negocio ético debería ser el compromiso social. Un valor relacionado con la fraternidad y el hacer que todas las personas puedan satisfacer sus necesidades más básicas. Un objetivo a cumplir cambiando el principio de la lucha y de la competencia por la del apoyo y la dependencia mútua.

Una organización ética cree en la “cultura de la donación”, destinando una parte de los beneficios de las empresas a proyectos culturales o sociales y buscando la innovación en la propia actividad de producción para repercutir en un mayor bienestar social. La empresa debe tener sensibilidad a las necesidades sociales, incorporando en la medida de lo posible a personas con discapacidad o en riesgo de exclusión social.

Las tres “P” de la economía sostenible

Los valores de la transparencia, la sostenibilidad y el compromiso social deben estar siempre al servicio de las conocidas tres “P” de la economía sostenible:

  1. Personas (People)
  2. Planeta (Planet)
  3. Provecho o beneficio (Profit)

Si se mantiene el orden de prioridades, la empresa encontrará soluciones imaginativas a los problemas de la gestión del día a día para generar una mayor rentabilidad y crecimiento.